No es sinceridad todo lo que reluce
«Soy tan sincero que hago daño con solo abrir la boca» ... ¿Conoces a alguien así? Creo que todos conocemos a alguien así... e incluso podría darse el caso de que te describiera a ti mismo. Pero ¿eso es sinceridad?, ¿en serio? Ser sincero es una virtud, pero a veces no entendemos en qué consiste. Muchas personas piensan que se trata de decir la verdad a la cara, toda la verdad y más aún. Pero el diccionario define la sinceridad como: «Sencillez, veracidad, modo de expresarse o de comportarse libre de fingimiento». De tal modo la sinceridad se acerca más a huir de la hipocresía y de esas caretas que muestran lo que no somos en realidad. Nos debe llevar a hablar verdad, sí, pero no a cualquier precio. Quizá, más que hablar mucho nos invita a ser genuinos, coherentes con lo que pensamos. Por ejemplo, no vayas a criticar a tu vecino por beber demasiado mientras tú tienes los muebles de tu casa repletos de botellas que se vacían a un ritmo constante (o exagerado). Ser sincero con uno mismo...