¿Se puede ser feliz?
Este blog nace con una ilusión que
está al alcance de todos, y sí, digo todos.
Si piensas que tu felicidad
depende de alcanzar una serie de objetivos relacionados con la
“escala social”, el nivel económico, la cantidad de amigos o
familiares de que dispongas, el tipo de trabajo que realices (o de
tener alguno) entonces lo más probable es que jamás veas cumplido tu
objetivo, porque siempre quedará algo por alcanzar.
Quizás tú estás hecho de otra pasta,
y solo un poco de kryptonita te detiene, pero para el resto de
los mortales humanos, depender de esas
circunstancias se puede convertir en una especie de condena a la tristeza perpetua. Pero con el
tiempo (y tu paciencia) trataré de demostrar que podemos acercarnos
a disfrutar de una verdadera felicidad.
Piensa en esto: Tienes una camisa
blanca, preciosa (si quieres le pones unos encajes, unos volantes de
faralaes o unos gemelos de oro, según tu estilo). Pero por donde, te las has puesto justo el día en que decidiste investigar el
funcionamiento de una pluma estilográfica (claro que sí, aún existen esos arcaicos instrumentos de escritura), y ella se ha defendido de
tu manoseo escupiendo tinta indeleble como un calamar a la fuga y tu camisa se
ha manchado...
Así es la felicidad, se antoja inalcanzable con
la misma facilidad con que una camisa deja de ser atractiva al mancharse. Esas manchas representan los objetos y situaciones (inmateriales o
tangibles) que te dificultan la tarea de ser feliz. A veces todo se reduce a temas
sentimentales, económicos, de salud... o a rechazos, envidias y desengaños.
Y ahora me dirás, ¿acaso no son importantes estas cuestiones? Por supuesto lo son, pero es interesante que pienses: ¿Basta una sola mancha (o dos o tres) para dar la camisa
entera por perdida? ¿Debe una imperfección poseer ese poder abusivo de conseguir que dejes de
apreciar el 99% de tejido limpio que queda?
¿Por qué tenemos tan desarrollada esa capacidad para
centrarnos en los borrones? ¿Por qué solo damos importancia al error,
la rotura o el fallo y olvidamos con tanta facilidad todo lo bueno que aún nos queda?
Al fin y al cabo (vas a pensar que este blog es de moda y no de crecimiento personal), si tienes un pantalón y se te enganchas en algún saliente
malintencionado, quizás tengas la mala suerte de provocar una rotura irreparable. Entonces, ¿pensarías en tirar el pantalón? ¿Y si
le haces varias rajas más? ¿Y si convences a los demás de
que esa es una nueva tendencia de moda? ¿Se le habrá ocurrido esto
a alguien antes? (Ahora es cuando me saco esa sonrisa picarona de
malo muy malo).
No soy un experto en
fashion, pero sí lo soy en oportunidades... Si eres capaz de
sentirte orgulloso luciendo unos pantalones mutilados con roturas y presumir de ello (y que me perdonen l@s dueñ@s de estos pantalones y los diseñadores que se forran
con la idea), ¿por qué no hacer lo mismo con los destrozos con que a veces nos sorprende la vida? ¿Merece la pena que te amargues por esas roturas? ¿No serás capaz de fabricarte unos pantalones que sean la envidia de las pasarelas? ¿Acaso es más
inteligente un pantalón o su diseñador que el resto de los seres
humanos?
Tus problemas, diferencias y
aparentes defectos, son la manera en que la vida te “adorna”,
creando un estampado diferente e inigualable; solo debes aprender a valorarlo. Es una tendencia en la
que tu “imperfección” adquiere valor, y que te llevará a
lo más importante para comenzar a ser algo más optimista: La
felicidad no es la perfección como muchos creen, sino el equilibrio
entre lo que parece bueno y lo que no. Ni todo lo malo es
completamente detestable, ni todo lo bueno es maravilloso en
absoluto.
En adelante, este blog se irá llenando
de consejos que abarcarán los principales ámbitos de la vida, para
darte pequeñas pinceladas que te ayuden a crear tu propia moda, tu
modelo de felicidad, ese que quizás no sea tan difícil de lograr
como pensaste (o te hicieron creer).
Todo comienza por saber apreciar que la
felicidad puede aparecer escondida detrás de cualquier mancha, en
los lugares más insospechados. ¿Te atreves a buscarla?
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